lunes, 14 de noviembre de 2011

Manuel Soler, bailaor y percusionista.

Manuel Soler, bailaor y percusionista.

Flamenco y percusión. El compás, el cajón flamenco y Manuel Soler

Manuel Soler, bailaor, percusionista: Él es un vértice del trío de flamencos que comenzó a tocar el cajón. Junto a Rubem Dantas y Antonio Carmona de Ketama introdujo hace 20 años un instrumento hoy esencial en los escenarios flamencos… totémico… Tacón, palmas, cajón…

"A compás" alrededor del Tótem.
Se ilumina un cajón, sólo. Solo en el escenario, como si el cajón fuera un tótem de las Indias, como el monolito de ninguna parte en "2001 Odisea del espacio". Así comienza "A compás".
"Yo con esto quiero darle el protagonismo a la percusión. Le estoy diciendo que tú estás ahí, pero hasta que no me siente encima, hasta que no te toque, no puedes hacer nada. Y me siento, y hago todo lo que puedo hacer con la soleá, acelero y me meto en la bulería, me pego mis dos patás…"  

Manuel Soler, sereno, describe su nuevo espectáculo halagado por la garantía de sus acompañantes. Y no es para menos: cuatro cantaores, Juan José Amador, Segundo Falcón, La Tobala y Ana Mari González ("está tangaíta, pero va en espectáculos punteros, es la rubita que va con Carmen Linares casi siempre"); a las guitarras, Pedro Sierra y Paco Fernández, Manolo Nieto al bajo, y a las percusiones Efraín Toro ("que no lo pierdas de vista") y Agustín Henke, "el Nervio", ("que ha estado conmigo en todos los cursos y conoce mi manera de tocar"). Y Manuel Soler.  
Al baile, con tres valores ante los que no puede reprimir expresiones admirativas. Juana Amaya:  

"Poquitas hay ahora mismo que estén a su nivel, me gusta porque es muy flamenca y tiene mucha fuerza en la interpretación, es que no se puede estar bailando con la sonrisa…"; Rafael Campallo: "Tiene una cosa muy particular, y es que lo vende, lo sabe vender muy bien. Sabe cuando tiene que pegar un detalle y cuando tiene que pararse"; Israel Galván: "Para mí es el joven con más futuro que hay, está superavanzado, es de los genios que nacen".  
"A compás": se lo ofrecieron hace un año para clausurar la "IV Convención Nacional de Percusión", de carácter maratoniano, sin ensayo general para sus cien minutos sin pausa ni saludos:  
"El aburrimiento llega cuando el guitarrista se pone a afinar, en esos dos minutos te tira abajo el espectáculo, ya no hay magia" . Magia que existía en "Por aquí te quiero ver", el espectáculo que desde la Bienal del 96 ha estado esparciendo representaciones hasta hace pocos meses, la última en Holanda.  

Soler marca las diferencias y se embala describiendo "A compás": 
 "Está a la mitad, pero más evolucionado, más hecho. Se ha guardado el orden aunque las estructuras son diferentes, no tienen nada que ver. Empezamos a hacer todo lo que se puede hacer con una palma y un pie, con el compás. Salen tres bailaores haciendo dos pincelazos, sólo iluminados los pies, hasta que empiezo a jugar con los cuatro cantaores, a contestarles, hago un rematito y me quedo mirando al cajón. Campallo baila un mirabrás, hay un tango del disco nuevo de La Tobala, Juana hace una soleá por bulería y Ana Mari una mezcla de tangos y bulerías, porque desde mi anterior espectáculo se está partiendo mucho el tanguillo con la bulería, se pueden invertir, ni te enteras. Después Israel baila una soleá partida también y queremos hacer un experimento de un cante por romances con un compás que no sea el de siempre, romper el tiempo. Para acabar hay un tema musical y después viene la bulería concebida como una bomba, no es el fin de fiesta típico, es explosivo".  

Explosivo Manuel Soler. Bordeando los 54 años ("pon 55, es igual..."), fue primer bailarín a los 11, trabaja con Manuela Vargas hasta que crea su propio ballet con 15, en 1967 se va a México, después en Madrid con Lola Flores y La Polaca, que hizo hasta de guitarrista, a partir de 1976 empieza a colaborar con Paco de Lucía. Se marcha a Caracas, ama la salsa, entra en el grupo de Óscar d' León… y cuando regresa trabaja intensamente como músico de sesión. "El disco que marcó a todos los que tocan con cajón fue el primer disco de El Mani" (!) "Sí, ése empezó a marcar la pauta del cajón en las sevillanas y las rumbitas. También toqué con Romero Sanjuán, que le dio la vuelta a la tortilla". Todo un pionero, se codeó con Los Hermanos Toronjo y registró el primer disco de Los Hermanos Reyes. "Se grabó en el Teatro Lope de Vega porque no había ni estudios, llegó una unidad móvil". Es un monstruo antediluviano del ritmo, una buena persona, siempre a compás. 

Arremeter.
"Lo que les falta es conocimiento, aprender de lo viejo y llevarlo a su terreno, hay un desconocimiento atroz sobre todo en la percusión. Te compras un cajón y empiezas a pegar porrazos, ahora tú vas con Carmen Linares y te dice que va a cantar la caña… a ver ahora."

Un revés en el cajón.
Demostrado está que uno de los mejores tocaores de cajón es hoy uno de los cantantes más vendedores (Antonio Carmona). Pero la entrada del cajón en el flamenco llegó con una recepción, en Perú, con la banda de Paco de Lucía. "Allí Rubem Dantas tocaba una conga y yo un bonguito. Y llegó un grupo tocando un cajón, que era más sobrio para el flamenco. El primero que lo grabó fue Rubem, el segundo Ketama, Antoñito, con el cajón de Rubem incluso, y a partir de ahí empecé con todos los discos, empezó el cajón a ir arriba; no es que eso se me tenga que achacar a mí, en todo caso a Rubem y a Antonio Carmona, que sabe lo que se trae entre manos, de ahí han mamado tela con el cajón". Hace más de cinco años le sustituyó el enorme jerezano Joaquín Grilo dentro del grupo de Paco, tras "Live in America". "En Costa Rica me pegó una angina de pecho porque veníamos de México, pienso que sería el cambio en el nivel de altura… mascarilla de oxígeno y tres días en el hospital. Ellos se fueron a Nicaragua y yo me vine y entró Joaquín".

Genio de rabia y miel
Maestro del baile y la percusión, Manuel Soler participó en las tres grabaciones que más lanzaron a Camarón. Metió los pies en la revolucionaria "La leyenda del tiempo", en el vendedor "Soy gitano" y en el terminal "Potro de rabia y miel".
"La leyenda" marcó a Camarón, rompió los esquemas, fue una gozada trabajar ahí. Entonces Camarón estaba centrado, lo clavaba todo. Como Camarón, ninguno, porque su afinación no la tiene ninguno, se enfade quien se enfade… es que tenía hasta tres voces, empezábamos a buscar las frecuencias y tenía una grave, una media, una aguda… demasiado. Y lo que ha dejado. Punto y aparte".

Luis Clemente

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